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Déjame que te explique la historia de esta fantástica boda que me arrancó tantas emociones, y alguna que otra lágrima.

Cuando conocí a Albert & Estefanía supe que me embarcaba en un viaje inolvidable al poder compartir el día de su boda. Desde el primer momento, nuestra relación fue tan cercana que pude sentir su cariño y afecto en cada contacto. Compartieron conmigo tantos detalles, sorpresas y acontecimientos vividos, que me emocionaba con ellos al pensar en los preparativos.

Albert & Estefanía son una maravillosa pareja de Llinars del Vallés que desprenden amor y ternura sólo con tratarlos. Albert, tan alegre y apasionado. Compartió tantas cosas conmigo que pude ver fotos de su traje de novio en la última prueba. Estefanía, todo ternura y amor. Pude sentirme tan cercana a ella como si de una hermana se tratase.

La pareja quería celebrar su boda en Villa Santiago, una bonita casa rural en Les Pungoles, Cardedeu. Con su piscina y un maravilloso jardín de primavera, la ceremonia tendría el mejor de los escenarios.

Llegó el gran día, una mañana de Sábado que despertó nublado y amenazando lluvia.

Empecé el reportaje con Estefanía en la peluquería. Allí conocí a su madre, Maria, y su hermana Arantxa, a las que encontré muy emocionadas. Antes de acompañarlas a casa para vestirse la novia, le haría una visita al novio.

La barbería donde se preparaba Albert estaba muy cerquita de la allí. Estaba acompañado de su hermano David y el tío de Estefanía, Kuki, que estaba especialmente emocionado por ser el padrino de bodas.
Al salir de la barbería nos dirigimos a Villa Santiago. Allí se vestía Albert con sus hermanos y sobrinos. Y de una forma cómoda y natural, aquellos momentos pasarían a ser parte de su recuerdo de boda.

Mientras el servicio de Catering l’Empordà se ocupaba de todos los preparativos del convite y la ceremonia, yo me desplazaba a casa de la novia para fotografiarla en el momento en que se vestía.

Cuando una madre ve a su hija vestida de novia, es inevitable capturar esa emoción para inmortalizarla para siempre.

Con la novia vestida, era el momento de adelantarme a su llegada a la ceremonia. Todo estaba preparado, la ceremonia a punto de empezar y las nubes desaparecieron para dejar el protagonismo a un sol radiante.

Albert me contó que había contado con su amigo Sergio para oficiar la ceremonia. Un amigo al que tiene como un hermano. La pareja había compartido tantas cosas conmigo que no pude evitar emocionarme al escuchar su discurso.

Durante el convite, los invitados se sentían libres de moverse por todo el jardín. Los novios no habían adjudicado un sitio en la mesa para cada invitado, así podrían estar donde quisieran.
Con una gran fiesta después del convite, se acababa un gran día lleno de emociones. Me llevaba a casa la satisfacción de haber podido trabajar con tan buena gente.

Debo agradecer, no sólo a los novios, también a los familiares y amigos, el cariño con el que me trataron. Esto es lo que hace tan especial mi trabajo, conocer a grandes personas que comparten conmigo su felicidad.

Albert & Fani: ¡Gracias por darme la oportunidad de trabajar con vosotros!

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